Nada es tan especial como un espectáculo visual en el cielo, además ¿quién no ama los papalotes? Este juguete aerodinámico que, además de volar, cuenta con múltiples y divertidos diseños.
El pasado fin de semana se vivió el sexto Festival de Papalotes: «Papalotl». Esta alegre fiesta fue en Chilcuautla y contó con la presencia de 15 mil personas.
Participaron visitantes de la CDMX, Estado de México, Puebla, Tlaxcala, Chiapas, ¡hasta de Colombia! Pues claro, no se podían perder de esta colorida fiesta que cautiva a pequeños y grandes.

Este evento, además de divertido, preserva tradiciones y fomenta los valores. Es increíble ver cómo personas adultas regresan a la niñez: desde experimentar la magia de construir su papalote, hasta la ilusión de ver volar su creación.
Sucesos como estos nos demuestran que, sin importar la edad, podemos mantener un alma jovial por actividades como esta.

Por otro lado, se conservan relaciones importantes, como la que se tiene con Colombia. Además de dar a conocer el trabajo local, se crea difusión a nivel internacional, y claro, de esta manera se transmiten tradiciones importantes.
Cada año son más los visitantes que llegan a este gran evento. Se espera que se convierta en un evento internacional y así Hidalgo sea el primer estado en obtener tal categoría en México.
Papalote viene de la palabra náhuatl «Papalotl», que significa mariposa. Volar estos curiosos juguetes dan una sensación de diversión, imaginación, paz y libertad. Pero también evoca a la disciplina, pues para volar un papalote se requiere de paciencia y destreza.
Fomenta la creatividad y la convivencia familiar. En fin, los papalotes son tan bonitos como las emociones que generan.
Se vivieron momentos muy especiales. ¡Qué maravillas se experimentan en Hidalgo!


