Con la coordinación del Gobierno de Hidalgo, encabezado por Julio Menchaca Salazar, se desplegó una respuesta sin precedentes ante las afectaciones provocadas por las lluvias torrenciales en Huehuetla, una de las regiones más biodiversas y culturalmente ricas del estado.
Siguiendo la instrucción del mandatario estatal, la Secretaría de Turismo, bajo la dirección de Elizabeth Quintanar Gómez, asumió un papel operativo clave dentro del plan interinstitucional de emergencia, colaborando estrechamente con Médicos Sin Fronteras, voluntarios locales, el grupo Jeep, brigadas civiles y elementos de seguridad.
Entre el 12 y el 19 de octubre, el equipo recorrió comunidades como Piedras Negras, donde la infraestructura colapsó y las calles quedaron cubiertas de lodo. Se habilitaron accesos, se organizaron brigadas de limpieza, se brindó atención médica y se instalaron centros de alimentación y albergues temporales para las familias afectadas.
A través del Plan DN-III-E, se trazaron rutas aéreas de traslado de suministros y se empleó maquinaria pesada para abrir caminos hacia las zonas más aisladas. La Marina sumó más de 120 elementos, mientras que la CFE trasladó vía aérea postes eléctricos desde Puebla para restablecer el servicio.
Cada noche, en reuniones de coordinación, se definían nuevos despliegues y estrategias de apoyo. Gracias a estas acciones conjuntas —y al trabajo incansable de brigadas provenientes incluso de Baja California Sur y del grupo Topos—, no se registraron pérdidas humanas.
La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Julio Menchaca elevó el ánimo de la comunidad y reforzó la red de apoyo social. Los centros de acopio locales recibieron alimentos, animales de corral y donaciones espontáneas, como la del vecino Don Mencho, quien regaló un jabalí para compartir con toda la comunidad de El Paraíso.
TURISMO CON CAUSA
Más allá de la emergencia, la experiencia dejó un aprendizaje: el turismo en Hidalgo también puede ser una herramienta de solidaridad, reactivación y reconstrucción. Huehuetla, con su belleza natural y su gente resiliente, demuestra que la unión y la empatía también son parte del patrimonio hidalguense.

