miércoles, 1 abril 2026

Cuando queremos conocer un lugar, una de las primeras preguntas que nos hacemos es qué significa su nombre. En el caso de Huasca, se trata de un apócope de la palabra náhuatl Huascazaloya, que significa “lugar de regocijo o alegría”. Otras posibles fuentes del origen lingüístico de Huasca son Cuachqetzaloyan, “lugar de agua”, y uno es más es el de “lugar donde se hacen preciosas mantas de algodón”.

Esta localidad podría también ostentar el nombre del “lugar donde inicia la magia”, pues fue la primera en ser incluida en el programa Pueblos Mágicos del gobierno federal en el año 2001. Este nombramiento fue otorgado por los reconocidos atractivos con los que cuenta, como los Primas Basálticos y sus haciendas.

La segunda parte del nombre de este municipio: “de Ocampo”, es en honor a Melchor Ocampo, político liberal mexicano conocido por su epístola que era leída durante los matrimonios civiles, suprimida durante el sexenio de Vicente Fox.

Melchor Ocampo, que había sido derrocado como gobernador de Michoacán a principios de 1853, fue confinado a Tulancingo en junio del mismo año. Como estuvo en libertad bajo palabra, fue objeto de la hospitalidad de Manuel Fernando Soto Pastrana, quien ya perfilaba como figura política. Aunque era hijo de un hacendado de Tulancingo, probablemente Soto Pastrana compartió con Ocampo sus inquietudes sobre la explotación de artesanos y jornaleros mediante el endeudamiento, el trabajo forzado y hasta el maltrato físico, y quizá por ello su apellido quedó inmortalizado en el nombre de este pueblo.

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