Un importante descubrimiento arqueológico coloca nuevamente a Hidalgo en el centro de la historia prehispánica. Durante los trabajos del proyecto ferroviario México–Querétaro, encabezados por la Instituto Nacional de Antropología e Historia, se localizaron 16 manifestaciones rupestres en el cerro El Venado, algunas con una antigüedad superior a los 4 mil años.
El hallazgo se ubica entre las comunidades de San José Acoculco, en Atotonilco de Tula, y Benito Juárez, en Tepeji del Río, en una zona cercana al río Tula y la presa La Requena. Las figuras, que incluyen petrograbados y pinturas rupestres, presentan elementos como personajes con penachos, escudos, figuras antropomorfas, animales y símbolos asociados a deidades como Tláloc.
De acuerdo con especialistas, estas representaciones podrían corresponder tanto a la prehistoria como al periodo Posclásico (900–1521 d.C.), lo que revela la continuidad cultural en la región. Algunas de las pinturas fueron realizadas con pigmentos minerales o vegetales, mientras que los grabados se elaboraron mediante técnicas como el puntillismo.
El sitio ya había sido registrado en la década de 1970 dentro del Proyecto Arqueológico Tula, coordinado por el investigador Eduardo Matos Moctezuma, pero este nuevo hallazgo amplía significativamente su relevancia histórica.
Ante la importancia del descubrimiento, el trazo del tren fue modificado para proteger el sitio, una decisión respaldada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, garantizando la conservación de este patrimonio.
Este hallazgo no solo enriquece el conocimiento sobre las culturas antiguas, también refuerza la importancia de preservar los vestigios que narran la historia profunda de México.


